(Fuente: esclerosismultiple.com
La hipótesis de que la mononucleosis infecciosa, la “enfermedad del beso”, o el virus del Epstein-Barr, lleva mucho tiempo siendo estudiada por la comunidad científica. Ahora, la Revista Cell ha publicado un nuevo estudio con nuevos datos que confirman la relación entre ambas patologías.
Ya es conocido que todas las personas que desarrollan Esclerosis Múltiple han pasado la mononucleosis infecciosa (“enfermedad del beso”), que la causa el virus del Epstein-Barr, que suele infectar a los jóvenes y que no suele presentar síntomas, aunque todavía no se sabe exactamente cómo contribuye este virus a la Esclerosis Múltiple.
Este virus, provoca la mononucleosis y causa una reacción del sistema inmunitario que es la que puede dañar el cerebro y contribuir a la aparición de la Esclerosis Múltiple, según este nuevo estudio que se ha realizado en Suecia, en el Instituto Karolinska.
Aportes del estudio
La investigación expone que el sistema inmunitario, al combatir el virus de Epstein-Barr, provoca que ciertas células T (las que atacan al virus) también pueden reaccionar y atacar a una proteína del cerebro, la anoctamina-2 (ANO2)
Este proceso (conocido como mimetismo molecular), provoca que las células del sistema inmune confundan las proteínas del propio organismo con las del virus, y las ataque.
Los investigadores añaden, además, que estas células T de reacción cruzada (las células “confundidas”) son más comunes en personas con Esclerosis Múltiple que en personas sanas.
“Nuestros resultados proporcionan pruebas mecánicas de que las respuestas inmunitarias al virus pueden dañar directamente el cerebro en la esclerosis. Se trata de una enfermedad neurológica compleja, y es posible que los mecanismos moleculares varíen entre los pacientes”, apunta la primera autora del estudio, Olivia Thomas, del Departamento de Neurociencia Clínica del Instituto.
Método de estudio: muestras de sangre
Este estudio coge como base anteriores investigaciones donde se veía que los anticuerpos mal dirigidos tras la infección del virus del Epstein-Barr, podrían desempeñar un papel importante en el desarrollo de la Esclerosis Múltiple.
En esta investigación, el equipo analizó muestras de sangre de personas con Esclerosis Múltiple, y las compararon con muestras de personas sanas.
Los investigadores fueron capaces de aislar células T que reaccionan tanto a la proteína EBNA1 del virus como a la ANO2 de personas con EM.
También, experimentos en un modelo de ratón pudieron demostrar que estas células pueden agravar los síntomas parecidos a los de la Esclerosis Múltiple y causar lesiones en el cerebro.
¿Por qué los resultados de esta investigación sueca pueden ser tan importantes para la prevención y el tratamiento de la Esclerosis Múltiple?
Los investigadores añaden que estos resultados ayudan a entender por qué algunas personas desarrollan Esclerosis Múltiple tras infectarse con el virus del Epstein-Barr, y otras no.
Actualmente no hay forma de tratar o prevenir la infección por el virus del Epstein-Barr, y se estima que aproximadamente el 95% de la población mundial son portadores del virus. Pero los científicos creen que una vacuna para este virus o la utilización de fármacos antivirales específicos para ello, podrían abrir una vía de prevención o incluso cura de la Esclerosis Múltiple.
Es por ello que esta nueva investigación “posibilita nuevos tratamientos que se dirijan a estas células del sistema inmunitario con esa reacción cruzada. Dado que actualmente se están probando varias vacunas contra el virus de Epstein-Barr y medicamentos antivirales en ensayos clínicos, los resultados pueden ser de gran importancia para los futuros esfuerzos preventivos y terapéuticos”, asegura Tomas Olsson, codirector del estudio junto a Andre Ortlieb Guerreiro-Cacais, ambos del Instituto Karolinska.



