Fuente: El Imparcial 13 de febrero de 2024
Con el sistema de resonancia magnética desarrollado en Suiza, un equipo interdisciplinar de neurocientíficos e ingenieros biomédicos ha logrado ver con más claridad el daño que produce la esclerosis múltiple en el cerebro. Opinan que, en un futuro, este avance ayudará a los clínicos a diagnosticar esta enfermedad neurológica en una etapa temprana.
En un modelo de simulación informática que se explica en el estudio que difunde Magnetic Resonance in Medicine, este equipo asegura que, hasta ahora, no ha sido posible visualizar las vainas de mielina lo suficientemente bien como para utilizar esta información para el diagnóstico y seguimiento de la Esclerosis Múltiple.
Así las cosas, la principal conclusión de este estudio de investigadores de ETH Zurich y la Universidad de Zurich, dirigidos por Markus Weiger y Emily Baadsvik, del Instituto de Ingeniería Biomédica, es que “utilizando la técnica propuesta, se pueden obtener mapas cuantitativos de la bicapa de mielina in vivo. Estos mapas ofrecen contenido informativo único con aplicaciones potenciales en investigación básica, diagnóstico, seguimiento de enfermedades y desarrollo de fármacos”.
Siempre según estos científicos, esta innovadora tecnología también podría facilitar el desarrollo de nuevos fármacos para la EM y para visualizar mejor otros tipos de tejido sólido, como el conectivo, los tendones y los ligamentos.
La mielina es una capa aislante que rodea los axones y que facilita la transmisión eficiente de los impulsos neuronales. Es un componente principal de la materia blanca, pero también se puede encontrar, en menor medida, en la materia gris.
Las anomalías de la mielina, específicamente su pérdida (desmielinización) o errores en su desarrollo, se asocian con daño y discapacidad clínica, y se presentan en muchos trastornos neurológicos, sobre todo en la esclerosis múltiple, recuerda este equipo de científicos suizos.
Daño de la esclerosis múltiple
Los ingenios de resonancia magnética convencionales capturan sólo imágenes indirectas e inexactas de las vainas de mielina. Esto se debe a que la mayoría de estos dispositivos funcionan reaccionando a las moléculas de agua del cuerpo, estimuladas por ondas de radio en un fuerte campo magnético.
Pero las vainas de mielina, que envuelven las fibras nerviosas en varias capas, se componen principalmente de tejido graso y proteínas. Dicho esto, hay algo de agua, conocida como agua de mielina, atrapada entre estas capas.
Las resonancias magnéticas estándar crean sus imágenes principalmente utilizando las señales de los átomos de hidrógeno en esta agua de mielina, en lugar de obtener imágenes de las vainas de mielina directamente.
El nuevo método de resonancia magnética, diseñado y desarrollado por los investigadores de ETH, resuelve este problema y mide directamente el contenido de mielina. Así, transforma valores numéricos en imágenes de resonancia magnética del cerebro, para mostrar la cantidad de mielina presente en un área particular, en comparación con otras áreas de la imagen.
Un número 8, por ejemplo, significa que el contenido de mielina en este punto es sólo el 8 % de un valor máximo de 100, lo que indica un adelgazamiento significativo de las vainas de mielina. Básicamente, cuanto más oscura es el área y menor es el número en la imagen, más se han reducido las vainas. Esta información debería permitir a los médicos evaluar mejor la gravedad y la progresión de la esclerosis múltiple, opinan los autores del estudio.
Sin embargo, es difícil obtener imágenes de las vainas de mielina directamente. Esto se debe a que las señales que la resonancia magnética desencadena en el tejido son de muy corta duración; las señales que emanan del agua de mielina duran mucho más.
Los resultados, en microsegundos
“En pocas palabras -explica Weiger-, los átomos de hidrógeno en el tejido de mielina se mueven con menos libertad que los del agua de mielina. Eso significa que generan señales mucho más breves, que desaparecen de nuevo después de unos pocos microsegundos. Y, teniendo en cuenta que un microsegundo es una millonésima de segundo, es realmente un tiempo muy corto”.
Un escáner de resonancia magnética convencional no puede capturar estas señales fugaces, porque no toma las mediciones con la suficiente rapidez.
Para resolver este problema, los investigadores utilizaron un escáner de cabeza de resonancia magnética, desarrollado durante los últimos 10 años junto con las empresas Philips y Futura. Este escáner se caracteriza por un gradiente particularmente fuerte en el campo magnético.
En este punto, Baadsvik matiza que “cuanto mayor sea el cambio en la intensidad del campo magnético generado por las tres bobinas del escáner, más rápido se podrá registrar información sobre la posición de los átomos de hidrógeno”.
Pero generar un gradiente tan fuerte requiere una corriente más consistente y un diseño sofisticado. Como los investigadores escanean sólo la cabeza, el campo magnético se concentra más que con los dispositivos convencionales. Además, el sistema puede pasar rápidamente de transmitir ondas de radio, a recibir señales.
Se ha probado con éxito este procedimiento en muestras de tejido de pacientes con EM y en dos individuos sanos. “Hemos demostrado que nuestro proceso funciona. Ahora depende de la industria implementarlo y llevarlo al mercado”, termina diciendo Weiger.
La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica que suele provocar discapacidades permanentes. Afecta a unos 2,9 millones de personas en todo el mundo.



