Fuente: Diario Público 2 febrero 2024
Un estudio publicado en la revista ‘Cell’ apunta al silenciamiento de uno de los cromosomas X como un factor que, aunque necesario para la producción adecuada de proteínas, parece estar detrás de estos trastornos.
Cuando una persona sufre un trastorno autoinmunitario, son sus propias defensas las que atacan las células sanas por error. Los últimos datos de España, hechos públicos en 2019, señalan que la artrosis lumbar la padecen más de 4 millones de individuos, gota cerca de 880.000, artritis reumatoide casi 300.000, artritis psoriásica en torno a 215.000 y lupus eritematoso sistémico algo más de 75.000.
A pesar de su alta prevalencia y gran impacto, siguen siendo enfermedades bastante desconocidas. En España no existen datos de mujeres y hombres con estas patologías por separado, pero en EE UU sí se ha visto que, de entre los 24 a 50 millones de afectados en el país, hasta 4 de cada 5 son mujeres.
Por ejemplo, la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple y la esclerodermia están caracterizadas por una proporción desigual entre ellas y ellos. En el caso del lupus, llega a ser de 9 a 1; y en el del síndrome de Sjogren, de 19 a 1.
Basándose en estas diferencias tan marcadas, un equipo de la Universidad de Stanford (EE UU) ha liderado el rastreo de la característica principal que diferencia a los mamíferos biológicamente femeninos de los masculinos, lo que podría facilitar la predicción de este tipo de patologías antes de que se desarrollen. Los resultados se publican esta semana en la revista Cell.
«Cada día veo a muchos pacientes con lupus y esclerodermia, ya que estos trastornos autoinmunitarios se manifiestan en la piel», explica Howard Chang, catedrático de Dermatología y Genética y autor principal del estudio, «y la gran mayoría son mujeres».
En los mamíferos, el sexo biológico viene determinado por la presencia de dos cromosomas X en cada célula femenina, mientras que las masculinas solo contienen uno emparejado con otro mucho más corto, el Y. Si bien se puede vivir sin el cromosoma Y, ninguna célula de mamífero puede sobrevivir sin al menos una copia del cromosoma X, que contiene cientos de genes activos que producen proteínas.
Aun así, tener dos cromosomas X conlleva el riesgo de que en cada célula femenina se fabrique el doble de estas proteínas, lo que sería letal. Para evitar esto, se da la llamada inactivación del cromosoma X, gracias a una molécula llamada Xist. De este modo, se crea la misma cantidad tanto en una célula femenina como en una masculina.
Y es ahí donde parece estar la clave de la gran diferencia entre hombres y mujeres en los trastornos autoinmunitarios. Como descubrieron los investigadores, esta inactivación por parte de Xist desencadena más susceptibilidad en ellas a este tipo de enfermedades, lo que a ellos no les pasa. En cualquier caso, los resultados revelan que la inactivación del cromosoma X puede provocar enfermedades autoinmunes, pero también otros factores, por lo que a veces los hombres los desarrollan.
Según explica a SINC Tarek Salman, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología y reumatólogo del Hospital del Mar de Barcelona, quien no participa en el estudio, «estos resultados tienen mucho sentido ya que desde hace tiempo sabíamos que trastornos como el lupus estaban muy ligadas al cromosoma X».



