(Fuente: La Razón 23.09.2024)
La evidencia muestra que tratar a los pacientes asintomáticos, pero con una resonancia magnética característica, reduce un 80% el riego de un primer brote.
A veces, para mejorar la realidad de los pacientes hay que modificar principios y teorías asentados de manera universal que no se corresponden con la práctica clínica actual. Esto es lo que está pasando en la esclerosis múltiple (EM), una patología cuyo abordaje ha cambiado radicalmente en los últimos 15 años.
Un comité, denominado Clinical Trials Committee, presidido por Xavier Montalbán, director del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat) y jefe de Neurología del Hospital Valle de Hebrón, de Barcelona, y formado por un total de 56 expertos de los 5 continentes, ha estado dos años trabajando en definir un nuevo concepto de la enfermedad, más amplio y actualizado, que obliga a modificar los criterios diagnósticos vigentes hasta ahora, definidos en 2017.
El resultado acordado ha sido presentado en el marco del 40Congreso del Comité Europeo para el Tratamiento y la Investigación de la Esclerosis Múltiple (Ectrims, por sus siglas en inglés), celebrado esta semana en Copenhage.
Esta nueva conceptualización es, por un lado, teórica, ya que supone asumir que la enfermedad no comienza con un primer brote, sino que puede diagnosticarse de manera pre-sintomática. Desde 2017, para poder hacer un diagnóstico era necesario o bien haber padecido un primer brote o, en el caso de la EM progresiva, que los síntomas se presentaran de manera continuada a lo largo de un año.
Y antes de ese año, las guías establecían que incluso era necesario haber tenido dos brotes, por lo que se podían tardar hasta 6 o 7 años en diagnosticarla.
«Hay pacientes que, antes de tener los primeros síntomas de la enfermedad, ya tienen anomalías o síntomas inespecíficos (como alteraciones en el estado de ánimo, fatiga, entre otras). Éstos las podemos detectar con pruebas como una resonancia magnética, pero solo se reflejan ahí, ya que no ha habido ninguna manifestación sintomática sugestiva ni encuentras nada en la exploración neurológica. A estas personas ahora las consideramos como pacientes con EM, lo que supone que, desde ese mismo momento, ya se puede empezar a tratarlas», explica Montalbán.
«Es un paso de gigante– matiza- ya que supone ir en la dirección del diagnóstico biológico»
Tratamiento temprano
«Lo que hemos hecho es definir los parámetros para un diagnóstico temprano, lo que permite un tratamiento temprano», concreta Mar Tintoré, jefa asistencial del Servicio de Neurología- Neuroinmunología del Cemcat y presidenta de Ectrims. «Este paso de poder diagnosticar las enfermedades neurológicas antes de que hayan causado el daño ha marcado un antes y un después, no solo en la EM, sino también en otras como el alzhéimer o el párkinson», añade. «Cuando el daño está hecho, el organismo puede autorepararse, pero es mucho más difícil que si evitamos que se produzca ese daño”.



