(Fuente: univadis.es)
La esclerosis múltiple es una enfermedad inflamatoria crónica, autoinmune y neurodegenerativa del sistema nervioso central caracterizada por una respuesta inmunitaria dirigida erróneamente contra componentes de la mielina y otros elementos neuronales. Este carácter autoinmune hace que “exista muchas reticencias a vacunar a las personas con esclerosis múltiple, especialmente con vacunas basadas en virus atenuados, por el temor a que produzca una reactivación del sistema inmune y tengan lugar brotes de la enfermedad y la aparición de nuevas lesiones. El resultado es que muchos de estos pacientes no se quieren vacunar” puso en contexto para Univadis España la Dra. Mar Tintoré, jefa asistencial del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat) y del Servicio de Neurología/Neuroinmunología del Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona, e investigadora del grupo de Neuroinmunología Clínica del Vall d’Hebron Instituto de Investigación (VHIR).
Esto supone un problema muy serio porque la forma más efectiva para el control de los brotes de esta patología son los tratamientos inmunosupresores, los cuales hacen que las personas que están bajo este tratamiento sean, si no tienen inmunidad previa, muy susceptibles de padecer enfermedades como el sarampión, la varicela, las paperas, etc., lo cual agrava su situación.
Es por ello “que desde los servicios de medicina preventiva y neurología del Hospital Vall d’Hebron llevamos muchos años con una línea de trabajo abierta para evaluar la seguridad y la eficacia de las vacunas en personas con esclerosis múltiple candidatas a o recibiendo tratamiento inmunosupresor”, explicó la Dra. Tintoré. Es dentro de esta vía donde se enmarca un reciente trabajo publicado en la revista JAMA Network Open en el que se concluyó que las vacunas contra el sarampión, la rubéola, las paperas y la varicela no se asocian con un aumento del riesgo de brotes ni de actividad inflamatoria de la esclerosis múltiple.
La clave en la vacunación con virus atenuados en esclerosis múltiple: siempre antes de empezar tratamiento inmunosupresor
Las vacunas basadas en virus atenuadas pueden desempeñar un papel especialmente relevante en la evolución de las personas con esclerosis múltiple si se administran antes de comenzar un tratamiento inmunosupresor, ya que estos fármacos pueden aumentar el riesgo de complicaciones graves derivadas de infecciones como el sarampión o la varicela. En este contexto, garantizar una vacunación adecuada es una parte importante de la planificación terapéutica.
Para ello, el primer paso antes de empezar un tratamiento de estas características es hacer “un análisis serológico de los candidatos a recibirlo para conocer si tienen inmunidad frente al sarampión, varicela, paperas, etc. En caso negativo, se les recomienda de forma prioritaria que completen su calendario vacunal”, manifestó la jefa asistencial del Cemcat.
Para apoyar esta recomendación, los profesionales del Cemcat y el Hospital Vall d’Hebron llevaron a cabo un estudio prospectivo en el que se analizaron datos de 369 personas seguidas en el Cemcat entre 2016 y 2024. De estas, 123 (edad media 28,75 años; 69,1 % mujeres) recibieron al menos una dosis de vacuna viva atenuada porque no tenían inmunidad previa demostrada frente al sarampión o la varicela. A continuación, se comparó su evolución con la de las 246 personas no vacunadas (edad media 28,66 años; 69,1 % mujeres) y se observó que el riesgo de brote durante el año posterior a la vacunación no fue superior al de los controles. Además, “también realizamos un análisis de las imágenes de resonancia magnética disponibles y tampoco encontramos un incremento de la actividad inflamatoria tras la vacunación”, añadió la Dra. Tintoré, co-responsable del estudio.
“Este estudio aporta una evidencia muy necesaria en un contexto en el que todavía existen dudas sobre la seguridad de estas vacunas en personas con esclerosis múltiple”, explicó en nota de prensa el Dr. René Carvajal, investigador del grupo de Neuroinmunología Clínica del VHIR, neurólogo del Cemcat y primer autor del estudio. “Los resultados indican que estas vacunas se pueden administrar de manera segura cuando están indicadas, especialmente antes de iniciar tratamientos inmunosupresores”.
Sin embargo, una vez iniciado el tratamiento inmunosupresor no se vacuna con virus atenuados por cuestiones de seguridad. “Estamos buscando formas de que estos pacientes sin inmunidad previa puedan ser vacunados si cambian de idea y quieren ser vacunados durante el tratamiento, pero en el mejor de los casos pasarán años hasta que podamos garantizar la seguridad de estas vacunas en personas con inmunosupresión”, incidió la Dra. Mar Tintoré
Otras vacunas
Aparte de las vacunas basadas en virus atenuadas, también se recomienda a las personas con esclerosis múltiple vacunarse contra el herpes zoster, el neumococo, la hepatitis A y B, la gripe y la COVID-19 antes de empezar un tratamiento inmunosupresor. En el caso de la gripe y la COVID-19, esta recomendación se extiende también durante el tratamiento por ser vacunas estacionales.
En el caso de las otras patologías anteriormente mencionadas, “a pesar de que lo deseable es que sean antes de iniciar el tratamiento, también se pueden administrar una vez este ha comenzado ya que, al no estar basadas en virus atenuados, no existe el riesgo de que provoquen una reactivación del sistema inmune. Sin embargo, su eficacia será mucho más limitada porque al estar los pacientes ya inmunosuprimidos, lo único que pueden provocar es una respuesta a nivel celular, lo cual tiene efecto protector, pero menor”, aclaró la jefa asistencial del Servicio de Neurología/Neuroinmunología del Hospital Vall d’Hebron.
Conclusiones
La principal conclusión es que las vacunas con virus atenuados contra el sarampión, la rubéola, las paperas y la varicela no aumentan el riesgo de brotes en personas con esclerosis múltiple. “Los datos son especialmente relevantes ahora que los casos de sarampión han aumentado en diferentes países y que las coberturas vacunales han disminuido en algunos entornos. “Disponer de evidencia científica sólida nos permite transmitir más confianza tanto a los pacientes como a los profesionales sanitarios”, señaló en nota de prensa la Dra. Susana Otero-Romero, médica adjunta del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario Vall d’Hebron, jefa del grupo de Epidemiología y Salud Pública del VHIR, investigadora del Cemcat y co-responsable del estudio.
En esta línea incidió también la Dra. Tintoré. “Muchas veces los pacientes son reacios y renuncian a vacunarse porque se lo ha desaconsejado sus propios médicos, cuando la evidencia más reciente disponible recomienda justo lo contrario. Es por ello, que aparte de publicar nuestros resultados en revistas especializadas, estamos haciendo un gran esfuerzo en difundirlos por otros canales, como campañas en prensa coincidiendo coincidiendo con el Día Mundial de la Esclerosis Múltiple celebrado el 30 de mayo, sesiones online dirigidas a profesionales, contacto estrecho con la Fundación Esclerosis Múltiple para hacer llegar la información actualizada a los pacientes, etc.”, concluyó la jefa asistencial del Cemcat.



