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31 de agosto, 2026

Nuevos modelos para anticipar la evolución, fármacos en investigación y biomarcadores que podrían mejorar el diagnóstico abren nuevas vías para comprender y tratar la enfermedad.

 

La investigación en Esclerosis Múltiple continúa avanzando en 2026 con nuevas herramientas para comprender mejor cómo puede evolucionar la enfermedad, mejorar su diagnóstico y explorar nuevas opciones terapéuticas. En este artículo repasamos tres avances recientes que abordan algunos de los principales retos en este ámbito: anticipar la evolución de la enfermedad, desarrollar nuevas estrategias terapéuticas y mejorar el diagnóstico.

 

Un equipo internacional liderado por investigadores del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat) ha desarrollado Spider-MS, un modelo que permite estimar el riesgo individual de distintos escenarios de evolución de la enfermedad desde sus primeras fases.

 

Diversos ensayos clínicos recientes han evaluado el papel de los inhibidores de BTK (tirosina cinasa de Bruton), una nueva vía de investigación que podría abrir la puerta a futuras opciones terapéuticas para la Esclerosis Múltiple.

 

Además, investigadores del Instituto Max Planck de Bioquímica y de la Universidad Técnica de Múnich descubrieron un panel de 22 proteínas que distingue la Esclerosis Múltiple de otras enfermedades inflamatorias del sistema nervioso central, especialmente en pacientes que carecen del marcador diagnóstico tradicional conocido como bandas oligoclonales.

Una “telaraña” para anticipar la evolución de la Esclerosis Múltiple

 

Un equipo internacional liderado por investigadores del Centro de Esclerosis Múltiple de Cataluña (Cemcat) ha desarrollado Spider-MS, un modelo que permite estimar desde el primer episodio de la Esclerosis Múltiple (EM) el riesgo individual de distintos desenlaces, como nuevos brotes, lesiones en resonancia y progresión de la discapacidad. La herramienta analiza ocho posibles resultados a partir de datos clínicos habituales, como edad, síntomas iniciales, lesiones cerebrales y medulares y bandas oligoclonales, y fue desarrollada con datos de 1.180 pacientes seguidos durante casi 11 años y validada posteriormente en un grupo de pacientes de Australia.

 

Los resultados identifican factores asociados a un peor pronóstico, como mayor edad al inicio, afectación de la médula espinal, mayor carga de lesiones y presencia de bandas oligoclonales. Aunque todavía requiere más validación, Spider-MS podría ayudar a personalizar las decisiones terapéuticas y actuar de forma más temprana en pacientes con mayor riesgo de evolución desfavorable.

Inhibidores de BTK: una nueva vía de investigación en Esclerosis Múltiple

 

Los inhibidores de BTK (tirosina cinasa de Bruton) se están investigando como una nueva vía de tratamiento para la Esclerosis Múltiple, ya que actúan sobre células del sistema inmunitario como los linfocitos B y la microglía, implicadas en la enfermedad. Su capacidad para atravesar la barrera hematoencefálica podría permitirles actuar directamente en el sistema nervioso central y abordar mecanismos hasta ahora poco tratados.

 

Los ensayos clínicos de fase II y III sugieren que algunos de estos fármacos podrían ser especialmente relevantes para las formas progresivas de EM, aunque existen diferencias de eficacia y seguridad entre los distintos compuestos. Será necesario contar con más resultados clínicos y con la evaluación de las agencias reguladoras para determinar su utilidad y qué pacientes podrían beneficiarse de ellos.

Nuevos marcadores diagnósticos para Esclerosis Múltiple descubiertos en líquido cefalorraquídeo

 

Un estudio realizado por investigadores del Instituto Max Planck de Bioquímica y la Universidad Técnica de Múnich ha identificado un panel de 22 proteínas en el líquido cefalorraquídeo (LCR) que podría mejorar el diagnóstico de la esclerosis Múltiple, especialmente en pacientes que no presentan las tradicionales bandas oligoclonales. Mediante espectrometría de masas, los investigadores analizaron muestras de LCR de más de 5.000 pacientes y detectaron patrones proteicos capaces no solo de diferenciar la EM de otras enfermedades inflamatorias del sistema nervioso central, sino también de asociarse con la futura progresión de la enfermedad, la discapacidad a largo plazo y el riesgo de desarrollar formas progresivas.

 

Estos resultados sugieren que el análisis proteómico del LCR podría favorecer un diagnóstico más temprano y preciso, además de ayudar a personalizar el tratamiento y anticipar la evolución de la EM. El mismo enfoque podría aplicarse en el futuro al estudio de otras enfermedades neurológicas, como el Alzheimer, el Parkinson o los tumores cerebrales.

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