Un estudio publicado el 23 de septiembre de 2026 revela que la kamuvudina-9 (K-9), un derivado modificado de medicamentos contra el VIH, logró revertir la parálisis y la
pérdida de visión en modelos animales de esclerosis múltiple. EI hallazgo abre una nueva vía para el tratamiento de esta enfermedad neurodegenerativa.
Un avance científico publicado recientemente en Science Translational Medicine ha generado expectativas en la comunidad médica: la kamuvudina-9 (K-9), un fármaco experimental derivadode medicamentos antivirales usados contra el VIH, logró revertir la parálisis y la pérdida de visión en ratones con un modelo de esclerosis múltiple (EM).
EI estudio, liderado por el Dr. Jayakrishna Ambati en la Universidad de Virginia y financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH), sugiere que este compuesto podría cambiar el paradigma del tratamiento de la EM.
A diferencia de los tratamientos actuales, que se enfocan en prevenir nuevos brotes al modular la inmunidad adaptativa (células B y T), la K-9 actúa sobre la inmunidad innata, bloqueando la activación del inflamasoma, un complejo molecular que desencadena la muerte celular en el sistema nervioso central.
Este mecanismo permitió no solo detener el deterioro neurológico, sino también recuperar funciones previamente perdidas en los animales tratados.
Para quienes padecen esclerosis múltiple, la posibilidad de revertir síntomas como la parálisis o la pérdida de visión representa un cambio radical respecto a las terapias actuales, que solo buscan evitar el avance de la enfermedad. Además, el perfil de seguridad de la K-9 es prometedor, ya que se eliminaron sus propiedades antivirales para evitar efectos secundarios neurológicos y musculares.
¿Cómo actúa la kamuvudina-9 en la esclerosis múltiple?
EI estudio demostró que la K-9 inhibe la activación dual del inflamasoma, específicamente interrumpiendo las interacciones NLRP3-NEK7 y NLRP3-NLRC4. Esto evita la muerte celular y protege tanto los axones como la mielina, estructuras esenciales para la transmisión de señales en el sistema nervioso central.
En los experimentos, los ratones con encefalomielitis autoinmune experimental (modelo de EM) recibieron K-9 después de que los síntomas ya eran evidentes. Tras dos semanas de tratamiento, los animales no solo dejaron de empeorar, sino que recuperaron movilidad y visión. Ningún otro grupo, ni siquiera los tratados con medicamentos estándar para la EM, mostró una mejoría comparable.


